El ácido salicílico (ácido hidroxibenzoico) es un polvo cristalino blanco e incoloro. Se prepara comercialmente tratando fenolato de sodio (la sal sódica del fenol) con dióxido de carbono a alta presión (100 atm) y alta temperatura (390 K), un método conocido como reacción de Kolbe-Schmitt. La acidificación del producto con ácido sulfúrico produce ácido salicílico.
El ácido salicílico penetra profundamente en la piel para ejercer su función. Esta cualidad lo convierte en un ingrediente muy potente para combatir el acné, especialmente los puntos negros y espinillas. Una vez que penetra en la piel, el ácido salicílico disuelve los residuos que obstruyen los poros, actúa como antiinflamatorio y también ayuda a que los granos y pústulas rojas e inflamadas desaparezcan más rápido.
Este ingrediente penetra tan profundamente en la piel que rompe las conexiones entre las células cutáneas. Una vez que penetra en la piel, la parte ácida de la molécula puede disolver parte del “pegamento” intracelular que mantiene unidas las células cutáneas.
El ácido salicílico también disuelve y rompe los desmosomas (uniones entre las células de la capa externa de la piel). Esta acción desmolítica favorece la exfoliación y la desobstrucción de los poros.
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